En la Montaña de Guerrero, Valentina y Yuridia trabajan para romper los silencios que permiten que la violencia sexual contra niñas se repita. Desde distintas organizaciones en municipios como Tlapa y Ometepec, impulsan y acompañan procesos para que niñas y mujeres conozcan sus derechos y puedan transformar las historias que les han sido impuestas.
A través de sus historias y la de Nei, una madre que logró denunciar el abuso sexual contra su hija, el episodio muestra cómo el pacto de silencio, los mandatos patriarcales, el racismo y las dificultades para acceder a la justicia protegen a los agresores. Frente a ello, las mujeres construyen otras posibilidades: hablar del cuerpo, escuchar a las niñas y educar en igualdad desde la familia, la escuela y la comunidad.
Una temporada especial de Periodismo de lo Posible tejida en colaboración con el colectivo Mujeres Colibrí
AGRADECIMIENTOS
Nei y Valentina
PRODUCCIÓN DE ESTE EPISODIO
Yuridia Melchor Sánchez
Valeriana Nicolas Benito
Fidela Hernández Vargas
GUIÓN
Mely Arellano
EDICIÓN DE AUDIO Y DISEÑO SONORO
Guillermo Tapia
Este es un proyecto del Colectivo Colibrí, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) y Periodismo de lo Posible.
Estrategias de prevención y protección comunitaria: Se han promovido estrategias como programas educativos dirigidos a la niñez para prevenir la violencia sexual, promover la igualdad y hablar del cuerpo con naturalidad, aunado del acompañamiento a madres que enfrentan el proceso de denuncia y reparación tras el abuso de sus hijas. Es sumamente importante la comunicación y la escucha activa hacia niñas y niños para detectar señales de alerta.
La desigualdad de género desde la infancia: Existe una evidente carga desigual de trabajo doméstico entre hijas e hijos desde temprana edad, que sienta las bases para actitudes y violencias posteriores de los varones. Esto, aunado a los estereotipos que naturalizan la sexualidad masculina como algo que no se puede negar ni resistir.
Normalización y justificación social de la violencia sexual dentro de espacios de confianza: El silencio y la falta de atención social, junto con prácticas como casar a la víctima con su agresor para «reparar» la deshonra, permiten que los agresores continúen actuando y se perpetúen las violencias. En muchos casos, los agresores son familiares o personas cercanas (tíos, hermanos, primos, abuelos, amigos); es por eso que el silencio familiar o de un entorno de confianza es un mecanismo que protege al agresor y revictimiza a quien denuncia.
Barreras institucionales para denunciar: Hay una falta de intérpretes con enfoque de género e interculturalidad en las instituciones. Casi siempre las mujeres afromexicanas, indígenas y afroindígenas enfrentan racismo institucional al denunciar. Además, en ciertas comunidades de Guerrero, principalmente en la región de la Montaña, hay una dificultad geográfica para acceder físicamente a los lugares de procuración de justicia.
«Y yo decía, ‘¿Por qué mis hermanos los domingos ven televisión, ven partidos todo el día y yo tengo que ayudar a mi mamá a hacer el almuerzo, tengo que ayudarla a lavar trastes y no descanso, no descansamos en todo el día?'»
La desigualdad de género que se enseña y reproduce desde la infancia –en actividades cotidianas como las tareas del hogar– es la base sobre la que se sostienen después actitudes y violencias más graves.
La mayoría de las agresiones sexuales contra niñas ocurren dentro del círculo de confianza familiar, lo que refuerza el silencio, el pacto patriarcal y dificulta la denuncia. Esto aunado a que el estigma social traslada la culpa a las víctimas, sobrevivientes y a sus familias, mientras que el silencio protege a los agresores y permite que las agresiones se repitan.
Las mujeres afromexicanas, indígenas y afroindígenas, enfrentan barreras adicionales para denunciar: falta de intérpretes, racismo institucional y dificultades geográficas.
Romper el silencio —tanto a nivel personal como comunitario— y construir redes de apoyo y programas de prevención son estrategias clave para proteger a las niñas y detener los ciclos de violencia.
«El Colectivo Colibrí le agradece al equipo de «Periodismo de lo Posible», una iniciativa de Quinto Elemento Lab, Redes por la Diversidad, Equidad y Sustentabilidad, Ojo de Agua Comunicación y La Sandía Digital, por la colaboración que hizo posible la serie de podcasts «Historias de lucha contra el racismo». El Colectivo Colibrí está conformado por las organizaciones de mujeres indígenas y afromexicanas de la Costa Chica y Montaña de Guerreo: La Casa de la Mujer Indígena y Afromexicana (CAMIA) Manos Unidas de Ometepec, Abuela Sabia de Ayutla de los Libres, Nellys Palomo Sánchez de San Luis Acatlán, y las de Metlatonoc y de Acatepec, la Colectiva de Mujeres Afromexicanas en Movimiento (MAUFRO), el Centro Comunitario “Guwa Kuma” Casa de los Saberes y Colectivo Tachi ́Agú, además de Fidela Hernández Vargas, abogada independiente de Ayutla de los Libres. Las académicas que son parte del equipo son: Mariana Mora Bayo (CIESAS – CDMX); Marisol Alcocer Perulero (UAGRO); Yacotzin Bravo Espinosa (Universidad Iberoamericana); Ana Grabiela Candela Garzón (UAGRO); Aída Hernández Castillo (CIESAS – CDMX); María Elena Herrera Amaya (UAGRO); María Teresa Sierra Camacho (CIESAS – CDMX); Yazmín Térres Ramírez (CIESAS- CDMX).
Agradecemos las valiosas aportaciones de personas y organizaciones que participaron en las etapas clave de este proyecto, en particular a las integrantes de la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas (CONAMI) que fue parte del proyecto de 2021 a 2023; María Paula Saffón (2021 – 2024) y Rachel Sieder y Mayra Ortiz (2021 – 2022).
Los podcasts se realizaron gracias al financiamiento de PRONACE-SECIHTI (2021-2024) beca “Violencia múltiple y racismo en Guerrero: Hacia una justicia transformadora que contribuya a la construcción de paz” y de la inciativa “Just Futures” de la Fundación Mellon, beca proyecto “Dispossessions in the Americas: the Extraction of Bodies, Land, and Heritage from la Conquista to the Present”, administrada por la Universidad de Pensilvania. Se agradece al CIESAS por apoyar con todas las gestiones que permitieron que este proyecto se llevara a cabo y al Laboratorio antropología Justicias y Violencias (LAJUVI) de la misma institución por albergar el proyecto.
Se pueden consultar los demás productos del Colectivo Colibrí en https://
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