En 2008 un grupo formado principalmente por mujeres de varias comunidades de Tlaxcala inició una caravana en defensa del agua. Con pancartas, carros particulares y perifoneo denunciaron cómo el río Atoyac, donde antes pescaban carpas y juntaban acociles para comer, ahora estaba envenenando a la gente. Muy pronto, los desechos tóxicos que las industrias arrojan al río llevarían la muerte hasta sus casas. Aunque las llamaron locas, las acosaron, las corrieron de la iglesia y desde el gobierno negaron el problema, este grupo de mujeres no se detuvo hasta hacerse escuchar.
Esta es una producción de la Coordinadora por un Atoyac con Vida y el Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local
REALIZAMOS ESTA PRODUCCIÓN
Coordinadora por un Atoyac con Vida, CAV, Centro «Fray Julián Garcés» Derechos Humanos y Desarrollo Local, A.C., CFJG (Laura Méndez Rivas y José David López Santos)
AGRADECIMIENTOS
A Regina Montero e Inés Navarro, por el camino andado. A Gabriela Pérez Castresana y a Vicente Urbano por permitirnos usar su música para este podcast. A Abel Benítez por su apoyo para grabar la narración de este podcast. A todo el equipo de periodismo de lo posible, especialmente a Eloísa Diez y las compañeras de La Sandía Digital, así como a Francisco Vázquez, Marcela Turati y Mayte Ibargüengoitia por las experiencias y saberes compartidos, además del acompañamiento en este proceso. A las compañeras y compañeros de otras organizaciones y procesos, por el encuentro, intercambio y enriquecimiento. Y a nuestras compañeras y compañeros de la CAV y el CFJG, de donde somos parte, por la confianza, compromiso y participación, especialmente a Alicia Lara, Trancito Ruiz, Rebeca Juárez, Mayra Peña, Gisela Méndez, Alejandra Ramírez y Alejandra Méndez.
A Chabe y Zulma por darnos la oportunidad de compartir su lucha, nuestra lucha, para que todo al fin tenga sentido.
Contaminación ambiental y destrucción del territorio. La historia documenta la degradación del río Atoyac, un espacio vital para las comunidades, convertido en un canal de desechos industriales. A través de relatos como el de Chabe, se muestra cómo el río pasó de ser fuente de alimento, juego y convivencia, a un cauce maloliente, tóxico y silencioso. La transformación del paisaje, los cambios de color en el agua, la desaparición de animales y el olor penetrante se convierten en indicadores de una crisis ambiental profunda provocada por el descontrol industrial y la negligencia gubernamental.
Organización social, construcción de comunidad y resistencia. La historia resalta cómo un grupo de mujeres, lideradas por voces como las de Laura, Rebe y Chabe, se organiza en torno al dolor compartido para enfrentar una amenaza común. La Coordinadora por un Atoyac con Vida surge de asambleas vecinales y procesos de reflexión comunitaria impulsados desde la iglesia, para luego transformarse en un movimiento de base.
Impacto en la salud y violencias cotidianas. La contaminación tiene consecuencias concretas sobre los cuerpos, especialmente de quienes viven cerca del río. Enfermedades como leucemia, insuficiencia renal y otras dolencias inexplicables se vuelven cada vez más frecuentes. A través del testimonio de Chabe y la historia de su hija Zulma, se revela el peso emocional, físico y económico de la enfermedad. El acceso limitado a servicios médicos, los traslados agotadores y el abandono institucional agravan la violencia estructural que enfrentan las familias afectadas.
Negación institucional y criminalización del activismo. Pese a las evidencias científicas y los testimonios ciudadanos, las autoridades de salud y medio ambiente niegan la gravedad del problema, minimizan las enfermedades y responsabilizan a las propias comunidades por su sufrimiento. Incluso dentro de la Iglesia, espacio donde surgió la organización, se cierran puertas y se margina a quienes levantan la voz.
Memoria, duelo y justicia comunitaria. El proceso de duelo de Chabe por la muerte de Zulma se transforma en una forma de justicia y continuidad de la lucha. El archivo de documentos médicos que ella dejó permite sustentar una denuncia histórica ante la CNDH. Tras años de movilización, en 2017 las comunidades logran una victoria simbólica: una recomendación oficial que reconoce su verdad. Aunque las afectaciones continúan, este gesto representa una validación colectiva, una luz para seguir organizadas y una promesa de que el dolor puede convertirse en fuerza para cuidar la vida.
2025 PERIODISMO DE LO POSIBLE.